Nos llevaron a ver un partido de volleyball de playa. Era aquí en la universidad, por los juegos Intersuj. Al comenzar el partido, todos estaban tranquilos, la gente apagada y con este friito que hace, quien queria gritar. Al rato, uno que otro gritaba ¡Landivar! O algo por el estilo, pero no fue hasta que llegaron los de la universidad contraria que comenzaron a gritar con todo lo que tenian. El ambiente se calento, y no me refiero al clima. Se convirtio en una guerra de porras, algunas buenas y otras no mucho, pero todos gritaban, ya no importaba nada. La alegria se contagio en la gente y los jugadores. Terminamos ganando y por supuesto de buen humor.
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