Era una venta de esclavos. Subastaron al primer joven:
Compren! Compren!, este joven sabe trabajar la tierra y a los animales. Comenzamos la subasta en 10 dólares, a ver quién da más!, 25 dólares, vendido!.
Subastaron a la segunda:
Ahora esta joven que sabe cocinar y hacer oficio. Empezamos la subasta con 20 dólares, escucho 30?, vendido!
Y subastaron al tercero:
Este joven no sabe hacer nada, no sirve para nada y solo les será de estorbo. Empezamos la subasta con un dólar.
En eso, un señor que estaba al fondo de la gente dijo:
- Doy un millón de dólares por ese joven.
Vendido!, dijo el que subastaba. El joven se acerco al señor y con una cara de desprecio lo miro, incluso le escupió, porque sabía que estaba ahí solo para ser un esclavo mas. Pero al señor no le importo el desprecio del joven y le dijo:
- Chico, aquí están tus papeles, eres libre.
El joven al escuchar esto, comenzó a llorar. No podía entender que alguien hubiera pagado tanto por él y dejarlo en libertad. Entonces el joven dijo:
- Señor, no entiendo lo que acaba de hacer, pero le quiero servir toda mi vida, por lo que usted ha hecho por mí.
Jesús no pago solo un millón de dólares por nosotros, el pago mucho mas, el dio su sangre para que nosotros fuéramos libres. Tal vez no lo entendemos, pero una cosa podemos hacer, y es vivir sirviéndole y agradecidos por lo que él ha hecho por nosotros.
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