
En qué estaba? hmm...ah! ya me recordé. En fin, el jueves todo iba normal hasta que sali de la universidad. Sali de la u y me encaminé hacia la camioneta número 2 que va al centro, entré, me senté y una señora tranquilamente se sentó a la par mia. Al rato de ir en camino la señora que tenia a la par se salió del bus pero una chica, que iba sentada atras mia, inmediatamente se arrejunto a mi lado como que esperando que yo le hablara o algo más. Yo, sin cuidado, segui mi travesia y ni le di importancia a la chica, al rato me bajé del bus y me quede esperando por la camioneta número 63. Al fin, llegó la camioneta por la que esperaba y me subí al pedalazo y con pasaje en mano. Tomé un asiento, cuando de repente mi celulofono comenzó a vibrar. Al instante contesté y era mi hermano, diciendome que él andaba por la zona nueve y que me bajara del bus para que me pasara recogiendo. Entonces me baje tranquilamente del bus y me quede esperando en el Burger de la sexta. Esperando estaba cuando me quede dormido en el restaurante. A la media hora desperte y no tenia llamadas perdidas ni indicios de que mi hermano estuviera cerca. Entonces con el poco dinero que me quedaba pude comprar, a puras penas, un té. Esperé como otros 45 minutos con el té en mano y nada. Hasta que mi hermano llamó diciendo que no podia pasar por mí en ese lugar sino que el estaba sobre la reforma, en la estrella de David. Ya con las bolas rotas pense en irme directo a mi casa sin tener que ir a la reforma de nuevo, pero al ver que todas las 63 que pasaban estaban llenas y no habia espacio ni para un chucho, decidí mejor ir a la estrella de David. Tomé cualquier camioneta que pasaba por la séptima, porque al fin de al cabo lo que queria era solo avanzar mas rápido. Lo que no sabia es que al tomar cualquier bus este se desvió de la séptima y me estaba llevando a la terminal. Sin pensarlo chifle y me bajé del bus. Ahora estaba aun mas lejos de la reforma, pero ya sin dinero y harto de la situación me fui caminando el resto del camino. Caminando iba, ya mas feliz, cuando una joven de escasos recursos se me acerco a pedirme un quetzal. Yo le dije que no tenia y segui mi camino, pero la insistencia de la joven era más. Le volvi a decir que no tenia nada, pero ella al ver que no cedia me dijo de una forma más sutil que si le daba un quetzal. En ese momento que cambió el tono de voz y extendió su brazo para acariciarme, pensando que así yo le daria un quetzal, yo le grité que no tenia nada y me fui caminando más rápido. Despues de todo esto, por fin llegué al lugar donde mi hermano me esperaba, me subí al auto y nos fuimos. De esta forma me tarde 4 horas en llegar a mi casa en un día en que nada salió como lo planeado.

1 comentario:
!Què tristeza! y dicen que lo improvizado es mejor, pero ya ves que no.
Publicar un comentario