Soy Chapín de sangre! Y vas a respetarme!. El miércoles que jugó la selección tenia las esperanzas por los cielos, todos andaban su camisola bicolor y creíamos en un milagro. El partido comenzó bien, los guatemaltecos tenían la posesión del balón, las opciones estaban a la mano, pero llegó el error garrafal del árbitro de Surinam, un penal clarísimo de uno de los yankees de Bob Bradley (técnico de USA). La mano no podía ser mas evidente, pero el árbitro no estaba al nivel del partido. Al segundo tiempo llegó el gol de los gringos en un tiro de esquina y con error de la defensa chapina, ya estaba todo perdido, solo quedaba esperar una genialidad para empatar el juego, pero nunca llegó. Otra desilusión para los guatemaltecos, que no da ni la mas mínima esperanza para clasificar al mundial, pero aunque no se vea bien, y se pierdan esperanzas, hoy y siempre, ¡Arriba Guate!.
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